LAS DEUDAS SE HEREDAN. NO DES EL COBRO POR PERDIDO

LAS DEUDAS SE HEREDAN. NO DES EL COBRO POR PERDIDO.

Está bastante extendida la creencia de que una vez fallecida una persona, se van con él las deudas que mantuviera y, al mismo tiempo, hay multitud de acreedores que temen la muerte de su deudor creyendo que perderán la posibilidad de cobrar si eso ocurre. La realidad, en cambio, es clara y rotunda en nuestro Derecho: las deudas se heredan. Para bien o para mal, beneficie a unos y perjudique a otros, se trata de un hecho incontestable en nuestro sistema que, no obstante, tiene algunos matices y puede generar alguna duda: ¿Se heredan todas las deudas? ¿A quién reclamará ahora el acreedor? ¿Es indiferente el modo en el que haya aceptado la herencia el heredero? ¿Qué pasa si la rechaza?

Profundicemos un poco más en este interesante asunto:

 

I. Las obligaciones tras la muerte. Las deudas se heredan.

¿Qué ocurre con las deudas de una persona tras su fallecimiento?

Nuestro Código Civil es bastante claro cuando señala qué se incluye en la herencia de una persona. Así, el artículo 659 dice que “la herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona, que no se extingan por su muerte”.

el artículo 659 dice que “la herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona, que no se extingan por su muerte

Por tanto, comencemos subrayando esa expresión de “todos”. Efectivamente, al fallecimiento de un sujeto, si éste dejó obligaciones pendientes de cumplir, las mismas se integran en su herencia y corresponderán a sus herederos, siempre que acepten la herencia.

Y no hacemos este matiz referente a la aceptación de la herencia a la ligera: la legislación española nos da las siguientes posibilidades cuando se produce el fallecimiento de nuestro causante y somos llamados a sucederle:

1º- Podemos aceptar la herencia pura y simplemente: En este caso consentimos que la parte que nos corresponde en la herencia del causante pase íntegramente a nuestro patrimonio, con sus bienes y derechos, pero también con todas sus obligaciones, con lo cual los acreedores que eran del fallecido podrán dirigirse contra nosotros respecto de las obligaciones de las que hayamos pasado a ser titulares como consecuencia de la aceptación de la herencia.

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2º- La segunda posibilidad es rechazar íntegramente la herencia: Si optamos por esta posibilidad, ninguno de los bienes del causante que nos hubiera correspondido recibir por herencia, pasan a nuestro patrimonio pero, igualmente, tampoco asumimos ninguna de las obligaciones que hubiera dejado pendientes ni ninguna de las cargas que pesaran sobre los bienes que dejó a su fallecimiento. En estos casos, las deudas se heredan acrecentando la parte de la herencia que les corresponda a los otros coherederos que, si aceptan, serán los que deberán responder de las cargas que dichos bienes y derechos conlleven.

3º- Por último, el Código Civil prevé una tercera opción, cual es la de aceptar la herencia a beneficio de inventario o usar del derecho a deliberar: Se trata del derecho que la ley concede al llamado a la herencia para hacer inventario del patrimonio (bienes, derechos y obligaciones) que deja el fallecido y, a la vista del resultado, decidir si acepta o no la herencia (derecho a deliberar); o el derecho del heredero a aceptar su parte de la herencia, una vez satisfechas las deudas del causante que le hubieran correspondido con bienes de la misma herencia (aceptación a beneficio de inventario).

Esta tercera opción es, por tanto, una posibilidad muy interesante para no comprometer el patrimonio personal, cuando se sospecha que los bienes del causante puedan no ser suficientes para hacer frente a las cargas que incorpora la herencia. El sucesor tendrá un plazo de treinta días desde que conoce su cualidad de heredero para tomar esta decisión y deberá formalizarla ante notario.

¿Todas las deudas se heredan?

A efectos de responder a esta pregunta, hemos de volver a fijar nuestra atención en el artículo 659 CC: “la herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones de una persona, que no se extingan por su muerte”.

Esta frase final del precepto transcrito ya nos está dejando entender que existen algunas obligaciones cuyo cumplimiento corresponde a una persona en concreto y que, desapareciendo ésta, dicha obligación pierde su razón de ser y se desvanece.

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Nos referimos a aquellos casos en que se pactó una obligación de hacer personalísima, dicho de otro modo, una persona acordó recibir una prestación de otra, contratándola precisamente en atención a sus cualidades, de modo que no puede llevarse a cabo esa prestación por un tercero y, si ese prestador fallece, la obligación desaparece con él.

También es el caso de las obligaciones que nacen como consecuencia de una condena penal, de la que es responsable, y por tanto obligado, solamente el condenado.

existen algunas obligaciones cuyo cumplimiento corresponde a una persona en concreto y que, desapareciendo ésta, dicha obligación pierde su razón de ser y se desvanece.

Asimismo, otra obligación personalísima sería la derivada de la prestación de alimentos, que corresponde sólo a unas personas determinadas respecto de otras, legalmente establecidas: cónyuges, padres, hijos y, en su caso, hermanos.

 

II. Posibilidades del acreedor tras la muerte del deudor.

¿Debe el acreedor dar por perdido su crédito una vez fallecido el deudor?

Según lo que acabamos de ver, la respuesta sería negativa. Ya sabemos que las deudas se heredan y que en la herencia que corresponde a los sucesores del obligado al pago, también se incluirá la obligación correspondiente por lo que, una vez ocurrido el fallecimiento, el acreedor podrá dirigirse contra el heredero para cobrar lo debido.

En el caso de que no se haya realizado todavía la partición de la herencia, el acreedor puede oponerse a que se lleve a cabo hasta que no se satisfaga la cantidad que se le debe o se le asegure el pago

En el caso de que no se haya realizado todavía la partición de la herencia, el acreedor puede oponerse a que se lleve a cabo hasta que no se satisfaga la cantidad que se le debe o se le asegure el pago, así como ejercitar las acciones judiciales que le correspondan contra la comunidad hereditaria.

Para el supuesto de que la herencia se aceptara a beneficio de inventario, cuyas características ya hemos explicado, el acreedor podrá cobrarse con los bienes que se hayan adjudicado a los herederos sin que, eso sí, pueda dirigirse contra los bienes personales del heredero.

 

¿Qué opciones tiene, pues, el acreedor para cobrar cuando el deudor fallece?

En coherencia con lo anterior, ya sabemos que las deudas se heredan y podemos tranquilizar a todo acreedor que haya dudado de que vaya a poder cobrar, a la vista de que su deudor ha muerto. Suponiendo que los herederos acepten la herencia pura y simplemente, dispondrá de las mismas posibilidades de actuación para intentar el recobro, que tenía frente al causante fallecido. Ya en nuestro post “Consejos para cobrar deudas con rapidez y eficacia” hacemos una repaso de cuáles son los mejores métodos para lograr el recobro, por las vías judiciales o extrajudiciales (échale un vistazo para recordarlo).

La conclusión que obteníamos es que las posibles actuaciones extrajudiciales que tradicionalmente se utilizan para la reclamación de las deudas, son fatigosas y presentan poca eficacia. En muchos casos, incluso, acaban degenerando en la contratación de empresas que realizan actividades al borde de la legalidad y que finalmente acaban resultando caras y peligrosas.

Las posibles actuaciones judiciales, que suelen referirse al juicio monitorio, tampoco ofrecen mucha más seguridad, resultando ser un proceso más largo y costoso de lo que fuera deseable y que, en muchos casos, también resulta ineficaz para obtener materialmente la cantidad debida, aun cuando se cuente con una sentencia favorable. Es el problema que explicamos en nuestro post “La falta de eficacia del monitorio para recobrar impagados”.

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Finalmente, nuestra propuesta pasa siempre por innovar y acudir a los mecanismos que estén más actualizados con la realidad de las empresas y profesionales. ICIRED es la empresa que ha sabido trasladar el sistema más eficaz de prevención de la morosidad y cobro de impagos que existe en nuestro sistema, como es el de los ficheros de morosidad, pero abriendo su uso a cualquier empresa, autónomo o incluso particular, y adaptando su funcionamiento a las nuevas tecnologías y a la era de Internet.

ICIRED es la empresa que ha sabido trasladar el sistema más eficaz de prevención de la morosidad y cobro de impagos que existe en nuestro sistema, como es el de los ficheros de morosidad, pero abriendo su uso a cualquier empresa

No obstante, recuerda que si el heredero ha aceptado la herencia a beneficio de inventario, solamente podrás intentar el cobro respecto de los mismos bienes que forman la masa hereditaria. Eso significa que si los bienes son insuficientes para satisfacer el pago de la totalidad de la deuda, habrás de conformarte con la cantidad hasta la que se haya logrado alcanzar con dichos bienes. Asimismo, si hay varios acreedores, tendrás que repartirte con ellos lo que haya. Es cierto que, en estos casos, podemos estar hablando de pérdida de parte de la deuda, pero también nos asegura recibir de manera más o menos rápida y cierta una cantidad respecto de una deuda que, quizás, no esperábamos ya cobrar.

 

Ya has comprobado que las deudas se heredan y que puedes exigir el pago de lo que se te debe aun cuando el deudor fallezca, por lo que ICIRED sigue siendo la mejor opción para ti también en estos casos. Si no conoces ICIRED, visítanos, explora todas nuestras muchas posibilidades y ventajas y consúltanos cualquier duda que tengas mediante el chat que tenemos habilitado todos los días de la semana en horario laboral, nuestro teléfono gratuito 912 668 043 o enviándonos un email a la dirección de correo electrónico info@iciredimpagados.com. Coméntanos tu caso concreto y estaremos encantados de asesorarte.

 

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