Abogados fiscales, ¿en qué me pueden ayudar?

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Abogados fiscales

Anteriormente en otros artículos hemos hablado de diferentes tipos de derecho y de abogados correspondientes a cada categoría, como el derecho de familia. En esta ocasión el tema que nos interesa es de los abogados fiscales. Explicaremos qué es el Derecho Fiscal, cuáles son las competencias de estos abogados o cómo elegir a uno de ellos, entre otros aspectos.

¿Qué son los abogados fiscales?

En este caso nos encontramos con aquellos profesionales de las leyes que asesoran y representan a clientes en cuestiones fiscales, presentación de declaraciones, de impuestos, etc. Estas son situaciones que se nos presentan en nuestra vida cotidiana. Aparecen por ejemplo en herencias, divorcios, arrendamientos, facturaciones, etc.

Los abogados fiscales están especializados en Derecho Fiscal, por lo que deben conocer a la perfección todo lo relacionado con esta vertiente. Entre sus funciones están el asesoramiento continuo a sus clientes, ya sean empresas o personas físicas. Además de una planificación fiscal del patrimonio de las entidades y personas a las que representa, intervenir en procedimientos de recaudación, comprobación y gestión. O incluso administrar las leyes que estén relacionadas con este tipo de derecho.

El Derecho Fiscal también es conocido como Derecho Tributario. El Estado permite, a través de oposiciones, poder ejercer como abogado fiscal.

Origen y evolución del Derecho Fiscal o Tributario

Aunque parezca que el pago de tributos o impuestos es algo que pertenece a un periodo relativamente cercano a nuestra época, lo cierto es que no es así. A continuación os contaremos cuál es su origen y cómo ha evolucionado a lo largo de los siglos.

Antiguo Egipto

El pago de “impuestos” tiene su origen en el origen de la propia civilización. Siempre ha existido una estructura social a partir de la cual se ha organizado todo. En el Antiguo Egipto era habitual que la gente correspondiera al faraón con un tributo. Pero esto no quedaba aquí, ya que también había un control y registro de los productos que existían.

Época Clásica

Pero no fue hasta años después, en la Época Clásica cuando se consolidó. Se tiene constancia de que en el Imperio Romano se empezó a tener constancia de los bienes que sus gobernados poseían. Además de establecer órganos recaudadores y jurídicos.

Edad Media

En la Edad Media quien gobernaba era la figura del señor feudal. Éste poseía grandes propiedades y personas que trabajaban en ellas. El pago del tributo era un poco arbitrario, ya que no seguía un canon estipulado. Pagaba todo el mundo, incluso los que tenían los recursos más bajos. Y además de este pago, las personas que vivían en sus dominios tenían que prestar los servicios que el señor feudal ordenara.

Algunos de los impuestos de este periodo son: el del servicio para impartir justicia, de peaje, el diezmo (pagado a la Iglesia), de la talla o el de la mano muerta, entre otros.

Edad Moderna

En el siglo XVII cuando el reino  español tenía el control de sus territorios en América, también se cobraba una serie de impuestos. España determinó que las colonias solo podrían comerciar con la metrópoli, algo que limitó su capacidad de comercio y desarrollo económico. Entre los impuestos que las colonias debían pagar estaban el quinto real. Esto consistía en que un quinto del botín iba a parar a las arcas del rey español. Lo demás se repartía entre el conquistador y los soldados que lo acompañaban. También estaba el impuesto de avería, para pagar los gastos de los barcos reales que escoltaban a las naves que salían o entraban en el reino. Era pagado por los dueños de las mercancías y se dio por finalizado en el siglo XVIII.

El impuesto de almirantazgo beneficiaba al Almirante de Castilla. Consistía en que los dueños de los buques y las mercancías, que entraban y salían de los puertos españoles, estaban obligados a pagar una cantidad por ello. Esto también contaba en la carga y descarga. Estuvo implantado tanto en España como en sus colonias. Y suponía un 15%. Entre otros tantos tributos.

Aptitudes que deben tener los abogados fiscales

Tanto si estamos buscando a un abogado especializado en fiscal o tributario, como si estamos pensando en estudiar sobre ello, hay que tener presentes las siguientes características:

  • Conocimientos de economía. Tanto el que estudia, como el que lo ejerce, debe contar con conocimientos en esta parcela. Ya que esto le permitirá tener un mayor control y entendimiento sobre las leyes que debe aplicar.
  • Conocer las leyes. Al ser una rama derivada del derecho, el profesional debe estar familiarizado con las diferentes leyes existentes en el país en el que ejerza. Así como saber sobre las distintas reformas que se han hecho sobre las mismas. Para ello hay que sentir una verdadera pasión por las leyes y su estudio, al tener que dedicarles muchas horas al día en esta compleja materia.
  • Prima estar informado. Las leyes están vivas (también las que regulan los impuestos), al igual que la sociedad, por lo que están en constante cambio. Pueden estar sometidas a diferentes reformas a lo largo de la historia de un país. Este implica que hay que estar constantemente informado sobre todo ello. Para una mejor aplicación de las mismas y un mejor asesoramiento a los clientes.

Cuando un profesional se especializa en Derecho Fiscal se recomienda que también tenga conocimientos en Fiscalidad Internacional y Tributación empresarial.

La Fiscalidad Internacional es una rama del Derecho Tributario. En ella se trabaja con cualquier tipo de tributo que tenga un elemento internacional. Es decir, que el tributario no resida en nuestro país o que tenga otra nacionalidad.

¿Dónde pueden ejercer los abogados fiscales?

Más arriba en este artículo hemos apuntado que una salida es realizar unas oposiciones ofertadas por el Estado. El sector público sería una vía posible. Entre las dependencias de las que está formada el Gobierno encontramos el Crédito Público y la Secretaría de Hacienda. De este modo se puede trabajar como asesor a nivel estatal, local o federal. Y también como diputado o senador del Poder Legislativo, para las propuestas de leyes y sus reformas.

Otra salida puede ser la docencia. Para ello el profesional debe tener un postgrado, además de una experiencia laboral. De este modo puede compartir con alumnos de grado o máster, futuros abogados fiscales, toda su experiencia y conocimiento.

También está la opción de ir por el sector privado, trabajando en un bufete con otros abogados especializados en el área fiscal, o asesorando y representando a empresas y personas físicas.

Indirectamente al Derecho Fiscal existen otros sectores y profesiones en los que alguien con los conocimientos y las experiencias de los abogados fiscales puede ejercer. Algunas de ellas son:

  • Diplomado en Administración Tributaria.
  • Administración Pública.
  • Maestría en Análisis Tributario.
  • Gestión Empresarial y de Negocios.

Funciones de los abogados fiscales

Hemos comentado muy por encima cuál es la función de un profesional del Derecho Fiscal. En este epígrafe vamos a profundizar en este aspecto. El trabajo de los abogados fiscales abarca desde cumplimentar liquidaciones tributarias a una asesoría más en profundidad. Antes de nada hay que plantearse cuál es nuestra necesidad, para que así el tratamiento sea más personalizado.

  • Asesoramiento y planificación fiscal. Esto debe realizarse dentro del marco legal del momento presente, de la normativa tributaria. Además de hacerlo buscando los intereses de sus clientes. Es necesario una información constante, a la que hay que incluir una asistencia frente a sus obligaciones tributarias. De este modo se hacen valer los derechos de las personas a las que representan frente a la Hacienda Pública.
  • Buscar las mejores soluciones. Para ello el letrado representante legal debe hacer un análisis jurídico-tributario. Y siempre dentro de los plazos establecidos.
  • Identificación de las responsabilidades tributarias. Hay que determinar en qué momento o en qué trámite se ha errado para poder solucionarlo lo antes posible. Así como en el incumplimiento de obligaciones tributarias del cliente. De este modo se podrá llegar a una solución lo más óptima posible para ambas partes.
  • Cumplimentar las liquidaciones tributarias en su momento y en su forma.
  • Facilitar un análisis bien detallado de la normativa tributaria y de la interpretación de ésta. Esto se aplica para empresas y para personas físicas.
  • Contrastar y gestionar el conocimiento y la información en lo concerniente a materia tributaria. Para ello se deben utilizar las bases de datos fiscales, además de otras herramientas diseñadas para ello.
  • Asesorar sobre los derechos aduaneros a partir de la normativa vigente, además de tener presente la regulación de los distintos regímenes con los que se rige la aduana.  
  • Asesorar sobre los tributos que se deben pagar en función de las diferentes comunidades autónomas. Una vez establecido esto, será más fácil y cómodo aplicar una metodología determinada.
  • Realizar una planificación fiscal en relación con la transmisión de bienes y los derechos de los clientes, además de la sucesión de las personas físicas y el patrimonio personal.

Inspecciones fiscales

¿Qué suponen?

Es habitual que la Agencia Tributaria realice una serie de actuaciones hacia las empresas y las personas físicas con el fin de que todo se cumpla según lo estipulado por las leyes vigentes. Es entonces cuando nos encontramos con las inspecciones fiscales. Estas consisten en la integración determinante de las bases tributarias. Es un proceso realizado por inspectores de tributo o de Hacienda. Tiene como fin analizar y evaluar esas bases y sus regímenes, y cotejarlas con las declaraciones y liquidaciones, y cuyo resultado determinará si el sujeto está cumpliendo con la Ley. Para ello es recomendable el asesoramiento de los abogados fiscales, que nos ayudarán a entender este proceso, además de todo lo relacionado con los papeles para aportar.

Funciones de los inspectores fiscales

Una vez que ya conocemos qué es una inspección fiscal, es momento de saber cuál es el cometido de estas. Aquí van algunas de las funciones:

  • Comprobar que las declaraciones presentadas por los tributarios son reales y exactas.
  • Verificar que se están cumpliendo los requisitos establecidos para la concesión y/o disfrute de un beneficio. Así como al acogerse a unos regímenes especiales.
  • Realizar las liquidaciones derivadas de las actuaciones de comprobación e investigación.
  • Informar a empresas y demás tributarios de las obligaciones que estos tienen para con la Administración y sus diferentes órganos.
  • Comprobar el valor de las rentas, bienes y productos del hecho imponible.
  • Comprobar las deudas tributarias que se han ingresado de declaraciones y otros tipos de documentos.

El plazo estipulado para la resolución del proceso en el que estamos inmersos es de 12 meses contados desde el inicio de la misma.

Asociación Española de Asesores Fiscales

¿Qué es la AEDAF?

La Asociación Española de Asesores Fiscales se fundó en 1967. En ella se agrupan los titulados universitarios que se han especializado en la materia de Fiscal, y que centran su actividad laboral en el asesoramiento tributario, como los abogados fiscales. Ello, sin importar que se desempeñe por cuenta propia, ajena o en asociación.

El objetivo principal de AEDAF es proporcionar a sus miembros las herramientas necesarias y mejores para ejercitar su profesión. En ella se aglutinan tanto personas que provienen una participación activa en este ámbito como docentes. Para ello, en esta asociación los distintos profesionales pueden acceder a cursos de formación. Todos ellos son de alta calidad y de rápida aplicación a su labor profesional; algo que ofrece un valor añadido al servicio que puedan prestar a sus clientes. También ofrecen publicaciones en su página web, encuentros con otros profesionales o intercambios de experiencias entre sus miembros.

Con la aportación de AEDAF a los asesores fiscales se busca una participación más activa en la concienciación de la ciudadanía en el ámbito fiscal; además de colaborar en la elaboración o modificación de leyes en materia tributaria, y de fortalecer y defender la figura de los abogados fiscales y otros profesionales del sector. Ello, gracias a la difusión de la importancia que supone la fiscalidad en la economía de nuestro país.

Requisitos de ingreso en la AEDAF

Para ser un asociado de AEDAF hay que reunir los siguientes requisitos:

  • Titulación Universitaria relacionada en materia tributaria. También se admite haber obtenido  un título de curso de postgrado que acredite especialización. Según el artículo 6 de los Estatutos de la AEDAF, las titulaciones deben ser estas: Derecho, Ciencias Económicas, Comerciales o Empresariales, Economía, Administración y Dirección de Empresas, Profesor o Intendente Mercantil o Diplomado en Ciencias Empresariales; o, incluso, cualquier otro título (nacional o internacional), reconocido por la Asociación que acredite la especialización en Derecho Tributario.
  • Ejercer prestando servicios como asesor tributario, por cuenta ajena o propia.

Entre los documentos para aportar para el alta se encuentran estos: impreso de solicitud, fotocopia de los títulos universitarios y fotocopia del DNI. No es necesario pertenecer a ningún colegio profesional.

En su página web se pueden consultar las distintas categorías de asociados, así como sus respectivas cuotas.

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