Cómo cobrar una deuda por las malas: los cinco errores que debes evitar

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Cómo cobrar una deuda por las malas: los cinco errores que debes evitar
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Es perfectamente comprensible, y probablemente a todos nos ha podido pasar que, ante la persistencia en el impago de un cliente moroso, que quizás incluso está poniendo en peligro la estabilidad de nuestro negocio, nos planteemos cómo cobrar una deuda por las malas, y sintamos tentaciones de acudir a métodos de recobro tan agresivos que puedan incluso vulnerar la legalidad, especialmente cuando sentimos que el moroso se está aprovechando de nuestra buena fe… En otras palabras, que se está riendo de nosotros.

En estos casos, debemos ser conscientes de que, en ocasiones, puede resultar más perjudicial para nosotros la medicina que la enfermedad y que, con el empleo de ciertas armas de presión contra un deudor, podemos acabar mal parados.

A continuación te contamos las conductas que, ante todo, tienes que descartar por mucho que te afecte la deuda.

I. Cómo cobrar una deuda por las malas y cometer uno de estos 5 errores.

1. ¿Qué es el acoso?

El primer error de nuestra lista se refiere a una conducta muy habitual tradicionalmente entre acreedores hastiados por los impagos pero que, hoy en día, puede costar caro: Nos referimos a las llamadas reiteradas, persecuciones físicas, contactos por otros medios o por terceras personas, y otras actuaciones similares, llevadas a cabo con tal insistencia que finalmente se produzca una afectación grave en la vida del deudor.

Anteriormente estas conductas, que sin duda son ejemplos de cómo cobrar una deuda por las malascómo cobrar una deuda por las malasdifícilmente iban a obtener un reproche desde el punto de vista del Derecho, pero tras la última gran reforma del Código Penal con la Ley Orgánica 1/ 2015, de 30 de marzo, se ha introducido el nuevo artículo 172.ter, que comienza señalando que: “Será castigado con la pena de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a veinticuatro meses el que acose a una persona llevando a cabo de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, alguna de las conductas siguientes y, de este modo, altere gravemente el desarrollo de su vida cotidiana:

1.ª La vigile, la persiga o busque su cercanía física.

llamadas reiteradas, persecuciones físicas, contactos por otros medios o por terceras personas, y otras actuaciones similares, llevadas a cabo con tal insistencia que finalmente se produzca una afectación grave en la vida del deudor.

2.ª Establezca o intente establecer contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación, o por medio de terceras personas.

3.ª Mediante el uso indebido de sus datos personales, adquiera productos o mercancías, o contrate servicios, o haga que terceras personas se pongan en contacto con ella.

4.ª Atente contra su libertad o contra su patrimonio, o contra la libertad o patrimonio de otra persona próxima a ella”.

Se trata del nuevo tipo penal de acoso, que nos debe hacer pensar dos veces antes de realizar alguna de esas actuaciones, si no queremos encontrarnos con una posible denuncia.

2. ¿Vale insultar?

Obviamente, por mucho que nos apeteciera, la respuesta es no.

Pero el segundo error de nuestra lista sobre cómo cobrar una deuda por las malas no es solamente insultar, sino entrar en la espiral de ofender, amenazar, injuriar e incluso coaccionar o agredir físicamente.

entrar en la espiral de ofender, amenazar, injuriar e incluso coaccionar o agredir físicamente.

No hace falta decir que todas estas conductas ya vienen siendo castigadas por nuestro Derecho Penal desde siempre, y que, por tanto, si nos dejamos arrastrar por la ira y caemos en su comisión, no solamente seguiremos sin cobrar nuestro crédito, sino que posiblemente acabemos pagando la multa de la correspondiente condena penal.

3. ¿Es un error acudir a una empresa de recobro?

Partiendo de la base de que las entidades que se dedican al recobro de impagos son perfectamente legales, debemos responder a esta pregunta negativamente… En principio.

El error que ocuparía el tercer puesto en este listado, sería el de contratar a una empresa de recobro que incluya en su modo de actuación habitual precisamente alguna de las actuaciones anteriormente descritas.

Se trata de un tema que hemos tratado en varios posts, alguno específicamente dedicado a las empresas de recobro. Efectivamente, cuando un acreedor se plantea cómo cobrar una deuda por las malas, puede decidir contar con una entidad que ofrezca servicios que rozan lo ilegal o que directamente se zambullen en lo delictivo y, aunque es cierto que la posible responsabilidad penal correspondería en principio únicamente a su autor, podrían salpicar al acreedor responsabilidades pecuniarias de algún tipo por la comisión de actos ilegítimos.

El error que ocuparía el tercer puesto en este listado, sería el de contratar a una empresa de recobro que incluya en su modo de actuación habitual precisamente alguna de las actuaciones anteriormente descritas.

Tal y como nos comentan los compañeros del despacho Garón Abogados, en varias ocasiones han defendido a trabajadores de empresas de recobro, logrando que se les absuelva de los delitos por amenazas: “Evidentemente, es cuestionable la forma de actuar de estas empresas para lograr los pagos por parte de los deudores. En cualquier caso, a pesar de que se puede vulnerar la integridad de los reclamados y de su entorno, los juzgados pueden no verlo de forma tan clara. Hemos defendido a varios trabajadores de empresas de recobro y las audiencias provinciales han considerado que no existe reiteración en los hechos, pues forma parte de la actividad normal del recobro de deudas. Así, aunque lo más normal es que se les condene por delitos de coacción y amenaza, se han llegado a retirar estos últimos, ya que <<no puede apreciarse la continuidad delictiva, pues esa reiteración de la conducta es lo que determina el tipo del delito leve de la coacción.>>

En todo caso, si estamos hablando de compañías de recobro con pocos escrúpulos, no hay que dudar de que intentarán aprovecharse de la desesperación del acreedor por cobrar, para tratar de obtener beneficios económicos de manera abusiva.

4. ¿Debemos acudir a la Justicia?

Sin perjuicio de la lentitud y costes que suele suponer la vía judicial a la hora de reclamar un impago, como puedes comprobar en nuestro post “La falta de eficacia del monitorio para recobrar impagados”, lo cierto es que nunca se puede reprochar a nadie que acuda a pedir amparo al Sistema Judicial para proteger sus intereses.

el cuarto error que en este punto queremos poner de manifiesto es el de, cegados por la rabia, considerar erróneamente que hemos sido estafados y correr a comisaría o al juzgado a interponer una denuncia.

Pero el cuarto error que en este punto queremos poner de manifiesto es el de, cegados por la rabia, considerar erróneamente que hemos sido estafados y correr a comisaría o al juzgado a interponer una denuncia.

Lo cierto es que, una cosa es considerarse estafado, empleando esta expresión desde el punto de vista coloquial, y otra cuestión distinta es que la conducta del deudor realmente integrase alguno de los tipos penales dedicados a las defraudaciones en el Código Penal, cosa que no siempre va a ocurrir.

Por eso, antes de decidir interponer una denuncia, siempre es aconsejable acudir a un abogado que nos asesore sobre la mejor actuación a realizar, ya que, si bien es probable que no lleguemos a incurrir en un delito de denuncia falsa, sí es presumible que perdamos el tiempo y la energía en presentar una denuncia que no llegará a ningún sitio.

5. ¿Es una opción rendirse?

Existen supuestos en que, efectivamente, dar la deuda por perdida llega a convertirse en una realidad. Es el caso de deudas respecto de las que ha transcurrido tanto tiempo que la acción para reclamarlas judicialmente ha prescrito, o aquéllas en las que el deudor es una empresa que ha desaparecido o que ya se ha liquidado, y cuyo administrador cómo cobrar una deuda por las malastambién está en paradero desconocido o es imposible repercutirle la responsabilidad por el impago, etc.

No obstante, no queremos hacer mención a estos casos en el quinto error, sino al supuesto en que, ya no es que nos planteemos cómo cobrar una deuda por las malas sino que, ante la primera dificultad que nos presenta un deudor para cobrar lo que se nos debe, caemos en el abatimiento y nos abandonamos a la desidia. En este caso, no… Rendirse no es una opción.

mantener una actitud de formalidad y constancia en la recuperación de impagos, proporcionará a nuestros clientes, actuales y potenciales, la imagen de seriedad que disuada a más de un posible moroso de querer jugársela con nosotros

Existen vías, judiciales y extrajudiciales, que nos ofrecen cierto grado de éxito en el recobro y que merece la pena explorar. Además, mantener una actitud de formalidad y constancia en la recuperación de impagos, proporcionará a nuestros clientes, actuales y potenciales, la imagen de seriedad que disuada a más de un posible moroso de querer jugársela con nosotros y, a sensu contrario, impedirá que se nos etiquete de lánguidos e inocentes a la hora de cobrar, produciendo un efecto llamada sobre nuevos deudores.

II. Las actuaciones correctas para el recobro.

¿Cuáles son los métodos que debemos emplear para obtener el pago de lo que se nos debe?

Descartadas las posibilidades para el recobro que surgen de la pregunta de cómo cobrar una deuda por las malas, por contraproducentes, lo apropiado será indagar sobre los métodos legítimos para reclamar lo debido.

desde hace algunos años, las empresas y profesionales también cuentan con una herramienta especialmente útil, que antes sólo estaba en manos de unos pocos, cual es la de los ficheros de morosidad, con los que se puede obtener un grado de eficacia mayor en el recobro, a un menor coste.

Lo cierto es que, no por ser legítimos, siempre son eficaces, pero sí que podemos encontrar verdaderas ventajas en su aplicación. Así, lo primero que debe hacer una empresa o profesional que sufre impagos de sus clientes, es configurar una estrategia de recobro adaptada a sus circunstancias, de modo que si hablamos de un autónomo que dispone de tiempo suficiente, podrá dedicar parte del mismo cada día o semana para realizar actuaciones de seguimiento de las deudas, o si se trata de una empresa lo suficientemente grande, podrá disponer un departamento que se ocupe exclusivamente de estas labores, de modo que se empleen medios legales pero tenaces para transmitir a cualquier cliente que no cumplir con su obligación de pago le acarreará consecuencias más que molestas.

Otra opción es externalizar la actividad de recobro a una empresa dedicada a dicho fin, siempre sin incurrir en el error tercero del epígrafe anterior, o incluso ceder o vender el crédito para obtener una liquidez inmediata.

Asimismo, no debemos nunca descartar la vía judicial ya que, aunque el procedimiento monitorio ha devenido con el paso del tiempo en un proceso lento y no muy eficaz, lo cierto es que continúa siendo la vía más atractiva, desde el punto de vista judicial, para la reclamación de impagos.

Por último, desde hace algunos años, las empresas y profesionales también cuentan con una herramienta especialmente útil, que antes sólo estaba en manos de unos pocos, cual es la de los ficheros de morosidad, con los que se puede obtener un grado de eficacia mayor en el recobro, a un menor coste.

¿En qué consisten los ficheros de morosidad?

Cuando hablamos de ficheros de morosos que pueden ser usados por PYMES y autónomos, nos estamos refiriendo a ICIRED, ya que es el primer fichero online abierto a su uso por cualquier persona, física o jurídica, que ostente un crédito dinerario a su favor, y que puede ser consultado abierta y gratuitamente por todo aquél que acredite un interés legítimo.

cómo cobrar una deuda por las malas

nos estamos refiriendo a ICIRED, ya que es el primer fichero online abierto a su uso por cualquier persona, física o jurídica, que ostente un crédito dinerario a su favor, y que puede ser consultado abierta y gratuitamente

Se trata, como adelantábamos en el punto anterior, de un instrumento que anteriormente sólo podía ser utilizado por las entidades bancarias y financieras, así como por las grandes compañías de telecomunicación, todas las cuales obtenían un alto grado de eficacia en el recobro, gracias a este sistema consistente en compartir los datos sobre impagos de quienes se resisten a cumplir con sus obligaciones dinerarias.

Desde la entrada en funcionamiento de ICIRED, no solamente estas entidades, sino cualquiera, puede servirse de la posibilidad de publicar los datos de su moroso para, por un lado, que sirva de información a terceros para la prevención de la morosidad y, por otro lado, que precisamente esa posibilidad incida en la voluntad del deudor y redunde de manera indirecta en un aumento de las posibilidades de obtener el recobro de lo debido, ante los perjuicios que éste sufrirá en caso de permanecer publicado en el fichero.

Las breves referencias que acabamos de hacer al servicio que ofrece ICIRED es sólo un pequeño apunte de todas las ventajas que una empresa o profesional puede obtener de esta herramienta de información y recobro, y que te deben disuadir de explorar cómo cobrar una deuda por las malas, por lo que te animamos a que visites nuestra página ahora mismo y nos preguntes todas las dudas que te surjan, llamándonos al número gratuito 912 668 043, o enviándolas al correo info@iciredimpagados.com. También nos las puedes plantear en el chat habilitado en nuestra web.

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