El iceberg de la morosidad

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Ya sabemos que ICIRED se creó con la finalidad de ayudar a las empresas y profesionales españoles a cobrar sus créditos impagados mediante la prestación, básicamente, de un doble servicio: la reclamación extrajudicial de los impagos y la publicación de dicha reclamación en su fichero de morosos y Google.

Pero ¿No existían ya entidades que realizaban una gestión parecida en España? ¿Por qué entonces en ICIRED estamos convencidos de que el sector de la morosidad que abarcan tales empresas sólo supone la punta del iceberg de los impagos en nuestro país?

En este post os contamos qué hay más allá del pequeño porcentaje de empresas que se benefician de los servicios de los otros ficheros de solvencia en nuestro país y qué posibilidades para el recobro tienen desde que nació ICIRED las empresas y profesionales que transitan por la base del iceberg para no ahogarse bajo las olas de la morosidad.

I. La formación del iceberg.

No pensemos que, antes que ICIRED, nadie había intentado idear un sistema para el recobro de impagos. Que no existía gente que se hubiera estrujado los sesos para encontrar un modo de evitar, sin tener que acudir una y otra vez a la vía judicial, que las deudas quedaran sin pagarse.

Eso sí, los primeros que crearon una estrategia notablemente eficaz para lograr el recobro de deudas y persuadir a futuros posibles morosos de contratar con ellos, fueron aquellas entidades que contaban con los medios económicos necesarios como para desarrollar e implementar un sistema que obtuviera unos resultados así de satisfactorios, es decir, los bancos, entidades financieras y grandes compañías, especialmente de telecomunicación.

Estos gigantes del mercado se unieron para formar “clubes” donde compartir entre ellos sus impagos y actuar en consecuencia cuando alguien dejaba a deber a uno de ellos. Son los famosos ficheros de morosos que, como decimos, sólo pueden ser usados por sus grandes empresas asociadas y consultados por ellas mismas.

De este modo, las compañías que pueden acceder a los ficheros de morosidad tradicionales y que, por tanto, se benefician de sus servicios para obtener el pago de sus deudas, suponen tan sólo entre el 20 y el 30 % de los sujetos que actúan en el tráfico jurídico mercantil español.

El resto del panorama empresarial, al que se le une el amplio mundo de los autónomos así como también el de los particulares que en un momento dado pueden sufrir un impago, queda al margen de estos ficheros de incumplimiento de obligaciones dinerarias.

Las posibilidades de estos sujetos se reducían, hasta ahora, a los métodos por todos conocidos de la reclamación extrajudicial con el envío de cartas, emails, llamadas de teléfono… Y por supuesto, la alternativa de la vía judicial, siempre tan larga y costosa, además de poco segura, ya que a la hora de la verdad aunque se dicte una sentencia favorable para el demandante, existen triquiñuelas que el condenado puede realizar para que la resolución que te da la razón quede en agua de borrajas.

La Ley de morosidad tampoco ha supuesto una mejora sustancial en este aspecto, ya que los plazos que prevé para el pago han venido siendo sistemáticamente incumplidos en la realidad sobre todo en época de crisis y, sin un sistema coercitivo para obligar a respetar dichos plazos, la disposición queda más como un deseo que como una norma obligatoria.

Una herramienta con la que sí han contado hasta ahora este 70 u 80 % de sujetos del tráfico, al igual que las grandes compañías y bancos, se refiere a las empresas de información del estado de solvencia de sociedades, que son útiles para prevenir la morosidad, pero desde luego no para recobrar deudas.

Por tanto, estas empresas de elaboración de informes de solvencia se unen a los ficheros de morosidad tradicionales para atender a los sujetos que se sitúan en la punta de un iceberg que representa el mundo de los impagos en España, y del que quedaría sumergida toda una inmensa base helada de empresas y profesionales impotentes para cobrar lo que se les debe.Es a esta base hundida y en parte olvidada, a la que ICIRED ha querido dar respuesta.

II. ¿Quién se ocupa de la base del iceberg?

A la hora de dilucidar qué opciones tienen los empresarios y profesionales para cobrar sus deudas, hemos mencionado que una de las opciones que se les presentaban hasta ahora es la vía extrajudicial mediante el envío de reclamaciones por cualquier medio, y la judicial, mediante la interposición de la correspondiente demanda de monitorio. Para atenderles en esta doble vía, nacieron las empresas de recobro cuyo número además se ha multiplicado con la crisis económica.

Se trata de entidades que, de un modo más o menos meticuloso, aglutinan entre sus prestaciones los distintos medios de reclamación convencionales, judiciales y extrajudiciales: cartas, llamadas e interposición de demandas.

Al rebufo de estas empresas, y ante su escasa eficacia y coste elevado, han ido surgiendo otras que incluyen entre sus servicios los conocidos métodos de presión colindantes con la ilegalidad y que, desde luego, entran en el terreno de lo éticamente reprobable: llamadas a familiares del deudor con un tono más o menos agresivo, personación en el lugar de trabajo, divulgación entre su círculo social de su carácter (contrastado o no) de moroso, etc.

Éste es el triste panorama que, por debajo de la punta del iceberg, se contemplaba a la hora de tratar de resolver el grave problema de los impagos para los que no tenían la suerte de formar parte del club de quienes se sitúan a flote sobre el nivel del mar, es decir, los que cuentan con los ficheros de morosos como herramienta de cobro.

En este punto, la solución parece nacer sola: facilitemos esa herramienta a aquéllos que hasta ahora no disfrutan de ella. Pero la materialización de esta idea no es tan simple.

Muchas de las características de estos ficheros de impagados no eran, tal cual se presentan en los existentes, trasladables a las necesidades y posibilidades de PYMES, autónomos y particulares, sobre todo por el elevado coste de sus servicios y las arduas gestiones para su uso que la hacen poco eficientes para este tipo de acreedores.

Por este motivo ha sido percibido por los propios interesados como revolucionario el sistema que propone ICIRED. Su mayor mérito ha sido saber convertir un servicio, el de los ficheros de morosos, a priori incompatible con esas necesidades y posibilidades de las que hablábamos, para adaptarlo a ellas así como a la nueva realidad que exige la era del big data y las nuevas tecnologías ¿Cómo?

Por un lado, se han simplificado al máximo los trámites que un acreedor tiene que realizar. Se pone a su disposición una página web, www.iciredimpagados.com, para que todo el proceso de reclamación y publicación de la deuda se realice 100 % online. Simplemente se ha de aportar la información del impago y descargar los documentos acreditativos del mismo (factura, albarán, etc) en la misma página desde el ordenador de casa o del trabajo, y nada más.

El resto de gestiones las realiza ICIRED, enviando un requerimiento previo de pago al deudor y posteriormente, si éste no paga, publicando los datos de la reclamación en el fichero ICIRED, que puede ser consultado por cualquier interesado, y haciendo una referencia en los principales motores de búsqueda de Internet, de todo lo cual es notificado el reclamado mediante carta certificada.

Y en segundo lugar, ICIRED ha ajustado al mínimo el precio por el servicio que presta, llegando a suponer, en su modalidad básica de requerimiento mediante carta certificada y posterior publicación con carta de notificación al requerido, una suma de tan sólo 29,90 € más IVA, precio único y fijo por cada reclamación, que descarta devengar cualquier porcentaje por éxito en el cobro o cuota periódica. Se trata, a todas luces, de una reducción más que sustancial con respecto al coste que supone suscribir los servicios de los ficheros de solvencia existentes hasta ahora, para quien pudiera contratarlos.

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III. ¿Cómo ha adaptado ICIRED la idea de un fichero de morosidad a la era de las nuevas tecnologías?

Como adelantábamos en el apartado anterior, las circunstancias de esta época difieren de aquéllas en las que se idearon y crearon los ficheros de morosidad anteriores a ICIRED y los métodos de las empresas de recobro. Los autónomos y empresarios de hoy en día, crean y desarrollan su perfil y reputación en la Red. Se publicitan mediante Internet, captan clientes por este medio e incluso cierran negocios mediante las nuevas tecnologías. Por ello, que una empresa se vea perjudicada en su imagen online cuando no paga sus deudas es lo que la afecta realmente.

Los métodos tradicionales de las empresas de recobro, y los precios, medios de uso y las restricciones de acceso de los ficheros de morosidad anteriores a ICIRED, los hacen poco eficientes e inadecuados para las exigencias de los profesionales y empresarios de nuestro tiempo.

Por eso en ICIRED nos propusimos idear un método de reclamación de impagos que, partiendo de la filosofía de los ficheros de incumplimiento de obligaciones dinerarias, repercutiera en la reputación de la entidad morosa en el campo de juego donde se desarrollan los negocios y se forjan los perfiles de las empresas actualmente, que es Internet.

Por ello, además de universalizar, simplificar y adaptar a las nuevas tecnologías el uso de la plataforma, y ajustar el precio a límites asequibles para el uso habitual del servicio por parte de PYMES y autónomos, ICIRED desarrolló un sistema de referenciación en los principales buscadores de Internet (como Google) de la reclamación del impago publicada en su fichero.

Por último, hay que tener en cuenta que los perfiles de los posibles clientes de ICIRED son muy variados, al contrario de lo que ocurre con los ficheros de morosidad existentes hasta el momento.

Eso implica que ICIRED debe disponer una variedad de servicios que se adapten a las necesidades de los distintos tipos de usuarios, pero respetando siempre la filosofía de la comodidad de la gestión online y los precios bajos. Así, al margen de la modalidad básica en la que el requerimiento previo se realiza mediante carta certificada, para los que están pensando en acudir tarde o temprano a la vía judicial, se dispone el servicio premium que incluye el envío de ese requerimiento previo mediante burofax con valor probatorio en juicio, con un precio de sólo 69 €, más IVA.

Asimismo, para los que se hayan visto obligados a soportar el IVA de facturas que no han cobrado, se ha creado el servicio notarial, que supone la remisión de ese requerimiento previo mediante acta notarial, lo que permite posteriormente recuperar ese IVA indebidamente pagado. En este caso, y a pesar de que hay que hacer frente a los gastos de notario, el precio sería únicamente de 139 €, más IVA.

Y por supuesto, para aquéllos que no deseen publicar un impago, sino prevenirlo antes de contratar, el servicio de consulta de los datos del fichero ICIRED es totalmente gratuito, debiendo simplemente el usuario manifestar el interés que alberga a la hora de consultar la información con un sencillo clic.

En resumen, el mundo de los sufridos empresarios y autónomos, sumergidos en la base de un iceberg de posibilidades de recobro que los maltrataba, se ha girado con ICIRED para convertir dicha base hundida en la punta visible y prometedora de un futuro sin impagos.

¿Tienes dudas? ¿Necesitas alguna aclaración? Está a tu disposición el Departamento de Atención al Cliente de ICIRED que te asesorará sobre el modo en que podemos ayudarte a obtener el recobro de los impagos sin necesidad de tener que acudir a la vía judicial. Nuestro teléfono es el 912 668 043, o también podemos resolver dudas y cuestiones en el correo [email protected]

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