Te explicamos la Ley cambiaria y del cheque

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Hola de nuevo querido lector, si estás buscando información sobre la ley cambiaria y del cheque, estás en el sitio correcto, pues es el tema sobre el que voy a escribir hoy.

Introducción

Dentro del ejercicio mercantil de un país existen diversos instrumentos mediante los cuales se ejecutan transacciones entre personas y empresas. Estos documentos de carácter legal facilitan y promueven el intercambio comercial y financiero, tanto en el interior del país como con el extranjero. Cada Estado establece sus propias leyes en cuanto a las características legales de los documentos financieros que se utilicen dentro del territorio nacional. Así, en España se establece la Ley Cambiaria y del Cheque, a fin de determinar las disposiciones en materia de tres documentos financieros: letra de cambio, pagarés y cheques.

Esta ley se decreta en el Boletín Oficial del Estado (BOE) número 172, de 19 de julio de 1985, emitido por el Rey Juan Carlos I. Se dicta con la finalidad de mejorar el ordenamiento jurídico en cuanto a estos tres documentos cambiarios, que presentaban ciertos problemas al momento de ser emitidos.

Uno de estos problemas tenía que ver con las excepciones oponibles por el deudor cambiario cuando se dirige una acción contra él. Aunque pudiera parecer en primera instancia como un simple problema procesal, era necesario solucionarlo ya que determina en gran medida el regimiento jurídico material de estos títulos de crédito.

¿En qué consiste la ley cambiaria y del cheque?

La ley cambiaria y del cheque es una adaptación al sistema que se venía ejerciendo en cuanto al ordenamiento cambiario en el país. Consisten en la universalidad del derecho mercantil, que representó una mejora considerable en las interacciones comerciales entre España y el extranjero, especialmente dentro de la Unión Europea.

Fue aprobada con casi total conformidad por el Congreso de Diputados. Como primera mejora cabe destacar que este nuevo ordenamiento resaltó la vigencia social del sistema político, reconociendo el tráfico mercantil frente al derecho común y no el de los comerciantes, favoreciendo el equilibrio entre las partes involucradas.

Además, constituyó un paso importante en la aspiración del Estado de incorporar a España al conjunto de Estados que forman la Comunidad Económica Europea y el buen funcionamiento del Mercado Común.

De esta forma, la nueva ley cambiaria y del cheque dota al acreedor cambiario de un sistema más eficiente de estatutos y normas que protegen de forma adecuada sus intereses crediticios y resuelvan de manera rápida y efectiva las situaciones que puedan presentarse como consecuencia de un fallo procesal.

La antigua regulación de estos títulos valores era casi centenaria, tal como lo expresa su preámbulo, de manera que era necesaria la reforma de la misma, una que permitiera a España adaptarse a los cambios económicos que evolucionaban en Europa y protegiera los créditos cedidos mediantes estos documentos.

Incluso antes alcanzaran el grado de fluidez que ya venía presentando para la década de los 80, el carácter de universalidad del Derecho Mercantil era algo que ya se pretendía históricamente, es decir, promover la creación de sistemas que, aunque autónomos, fuesen similares para facilitar el intercambio financiero entre los Estados.

De acuerdo a lo establecido en la sección III del Preámbulo, las novedades que esta nueva Ley cambiaria y del cheque incorpora tienen múltiples manifestaciones:

  • Delimita de forma sencilla los requisitos formales de los títulos regulados en dicha Ley.
  • Establece el vigor que define la validez genérica de cada una de las declaraciones concernientes a los documentos de crédito, incluso cuando alguno de los demás presente vicios invalidantes.
  • Facilita la circulación de estos títulos sin imponer al adquirente la carga de examinar, más allá de la revisión regular formal del documento y su endosado, la validez intrínseca de todas las declaraciones recibidas ya que cuentan con absoluto carácter legal de llenar correctamente los requisitos.
  • Acoge las situaciones que se producen en la práctica como el título en blanco, que estaban ausentes de regulación y cuyos problemas de representación inexistente había que resolverlos a través de entes extracambiarios. También de documentos como el cheque para abonar en cuenta o el cheque certificado.
  • Se configura también el actor jurídico del aval y el proceso legal de protesto en las letras de cambio, el cual se vuelve más flexible.
  • Fortalece la posición jurídica del acreedor cambiario.

Título 1 de la ley cambiaria y del cheque: Letras de cambio y pagarés

El Título I de la Ley Cambiaria y del Cheque establece las disposiciones que regulan los requisitos jurídicos para la emisión y aceptación de letras de cambio y pagarés. En esta sección se refuerza la concepción de la letra como título abstracto, regulando el régimen de excepciones aplicables.

CAPÍTULO I: De la emisión y de la forma de la letra de cambio

Establece los requisitos que debe cumplir la letra de cambio. Para que tenga carácter legal, la letra emitida debe llenar todos los campos indicados en el documento, de acuerdo al artículo 1. Sólo se aceptarán como excepciones al caso las establecidas en el artículo 2.

Fija el rigor en cuanto al librado (incluso si fuere más de uno), las formas en las que puede girarse la letra, el lugar y fecha de libramiento, la ilegalidad del documento por firmas falsas, autorizaciones a firmantes y la posibilidad de adjuntar algún documento a la letra de ser necesaria para su completa comprensión.

CAPÍTULO II: Del endoso

Describe las características jurídicas del endoso de la letra de cambio. Una de las novedades en este capítulo es que no necesariamente la letra deba estar expresamente librada “a la orden”. El endoso en ambos casos será puro y total, no aceptándose endosos parciales. Además, determina las competencias del endosante.

CAPÍTULO III: De la aceptación

Establece las obligaciones legales del librado de firmar la aceptación de una letra que le fuera girada. El librador pude establecer la fecha de aceptación de la letra, puede prohibir que se acepte después de la misma, aceptar alargar el plazo a un año en caso de las letras giradas aun plazo desde la vista y designar un lugar de pago distinto al domicilio del librado.

Por su parte el librado tiene la obligación de aceptar la letra y pagarla antes de la fecha de vencimiento. Sin embargo, tiene derecho a que se vuelva a presentar la letra para su aceptación el día siguiente, limitarla a una parte del importe que exija la letra y autorizar a un tercero para el pago cuando sea pagadera en su domicilio.

CAPÍTULO IV: Del aval

La garantía del aval es fundamental en la letra. Puede ser presentada por el librado o por un tercero. Solo basta la firma en el anverso de la letra de cambio. Debe indicar a quién avala, de lo contrario se asumirá que es avalado del aceptante.

CAPÍTULO V: Del vencimiento

Se establecen los cuatro tipos de letra según la fecha de vencimiento, a saber: a fecha fija, a un plazo contado desde la fecha, a la vista o a un plazo contado desde la vista. De igual forma se delimitan las legalidades para cada caso, las obligaciones del librado y la potestad del librador.

CAPÍTULO VI: Del pago

El tenedor o tenedores de una letra de cambio librada a fecha fija o a un plazo desde la vista o desde la fecha, deberá presentar el documento al momento de hacer el pago o dos días hábiles después del vencimiento.

En caso de ser más de un librado y los domicilios de pago sean diferentes se dará un plazo de ocho días hábiles después de la fecha d vencimiento.
Los pagos no pueden exigirse antes de la fecha de vencimiento, si el librado lo hiciera es por su voluntad y a su riesgo. Todos los pagos deben hacerse en la divisa pactada en el acuerdo, ya sea la nacional o extranjera.

CAPÍTULO VII: De las acciones por falta de aceptación y por falta de pago

La acción cambiaria puede ser directa con respecto al aceptante y sus avalistas, o de regreso contra cualquiera de los obligados. Si un aceptante no paga la letra, el librador podrá aplicar la acción directa contra el aceptante y sus avalistas sin necesidad de protesto.

Por su parte, el tenedor podrá ejercitar su acción de regreso contra los endosantes, el librador y demás partes obligadas una vez vencida la letra y que el pago no se haya ejecutado.

La falta de pago o aceptación por parte del librado deberá hacerse constar mediante un proceso de protesto, el cual deberá hacerse dentro de los primeros cinco días hábiles por un notario. Así el librador podrá exigir mediante acciones legales el pago de la letra, total o parcial, el incremento e interés legal y los gastos incurridos en el proceso de protesto.

CAPÍTULO VIII: De la cesión de la provisión

Consta de un solo artículo, claro y directo, que establece que si el librador, mediante una cláusula en la letra, cede sus derechos referentes a la provisión estos pasan al tenedor, ante quien deberá responder el librado.

CAPÍTULO IX: De la intervención

El librador, un endosante o un avalista, podrán indicar en la letra un persona que acepte o pague de ser necesario. Pero un tercero también puede aceptarla o pagarla mediante un proceso de intervención.

La aceptación por intervención se admite en todos los supuestos en los que un tenedor tenga la vía de regresa abierta antes del vencimiento. Este proceso se hará constar en la letra. En este caso el aceptante por intervención responderá ante el tenedor.

De igual forma el pago por intervención podrá hacerse siempre que el tenedor tenga derecho a ejercitar la vía de regreso ya sea antes o después del vencimiento de la letra.

CAPÍTULO X: De la pluralidad de ejemplares y de las copias

Establece quiénes podrán tener acceso a los originales y las copias de la letra de cambio y de los adjuntos asociados a ella. En el caso de las copias, estas deben ser fieles y reproducir ambas caras de los documentos.

CAPÍTULO XI: Del extravío, sustracción o destrucción de la letra

Ante cualquiera de estos incidentes, el tenedor desposeído puede acudir ante el Juez para impedir que se pague la letra a una tercera persona. El Juez determinará, tras una investigación de las causas de ausencia de la letra, las acciones a tomar por las partes.

CAPÍTULO XII: De la prescripción

Las acciones cambiarias contra el aceptante prescriben a los tres años a partir de la fecha de vencimiento. Las acciones del tenedor contra el endosante y el librador prescribirán al año contado desde la fecha de protesto. Y las del endosante contra el librador o de un endosante contra otro prescribirán a los seis meses a partir de la fecha en la que el endosante hubiere pagado la letra.

CAPÍTULO XIII: Disposiciones generales

Define detalles que no hayan quedado explícitamente definidos en los capítulos anteriores, como los días festivos o inhábiles y el cómputo de los plazos legales.

CAPÍTULO XIV: Del pagaré

Establece el contenido que se requiere para que un pagaré sea legal. Así mismo, se hacen referencia a los artículos anteriores con respecto al cumplimiento de este documento en base al de la letra de cambio.

CAPÍTULO XV: Del conflicto de Leyes

Determina que la capacidad de una persona para obligarse por letra de cambio y pagaré se determina por su Ley nacional. En caso de que esta declare competente la Ley de otro país se aplicará esta última. A su vez, expresa las aplicaciones con respecto a la ley donde se emite y donde se recibe una letra de cambio o pagaré.

Título 2 de la ley cambiaria y del cheque: Cheques

El Título II de la Ley Cambiaria y del Cheque rige las normativas que regulan la emisión y aceptación de cheques. Contiene once capítulos, dentro de los que destacan todos los regimientos que involucran este título valor:

CAPÍTULO I: De la emisión y de la forma del cheque

CAPÍTULO II: De la transmisión del cheque

CAPÍTULO III: Del aval

CAPÍTULO IV: De la presentación y del pago

CAPÍTULO V: Del cheque cruzado y del cheque para abonar en cuenta

CAPÍTULO VI: De las acciones en caso de falta de pago

CAPÍTULO VII: Del extravío, sustracción o destrucción del cheque

CAPÍTULO VIII: Del cheque falso o falsificado

CAPÍTULO IX: De la prescripción

CAPÍTULO X: Disposiciones generales sobre el cheque

CAPÍTULO XI: De conflicto de leyes

Por último, se establece el decreto mediante las Disposiciones Adicionales, la Disposición Transitoria, la Disposición Derogatoria y las Disposiciones Finales.

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