Reconocimiento de deuda y recobro

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reconocimiento de deuda
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Probablemente el reconocimiento de deuda sea el modo más eficaz y pulcro para tener justificado un crédito. Se trata de una figura que, como veremos, permite entender existente un impago y que, además, obliga al que lleva a cabo el reconocimiento de deuda a probar que él no está obligado al pago o que la deuda no existe, de modo que, en la práctica, nos encontramos con una auténtica inversión de la carga de la prueba en el momento de la reclamación del débito.reconocimiento de deuda

En todo caso, no olvidemos que tener justificada la certeza y exigibilidad de una deuda, no implica necesariamente que la misma se vaya a cobrar… En muchas ocasiones y especialmente a raíz de los años de crisis económica, se requieren mecanismos de recobro contundentes, como es ICIRED.

I. Todo sobre el reconocimiento de deuda.

¿Qué es un reconocimiento de deuda?

Un reconocimiento de deuda es aquella expresión unilateral de voluntad por la que una persona declara mantener una deuda con otra, de manera verbal o escrita y con expresión, o no, de la causa que origina el débito.

Un reconocimiento de deuda es aquella expresión unilateral de voluntad por la que una persona declara mantener una deuda con otra, de manera verbal o escrita y con expresión, o no, de la causa que origina el débito.

En palabras de nuestro Tribunal Supremo en la Sentencia de fecha 8 de Marzo de 1956, el reconocimiento de deuda se define como “el contrato por el cual se reconoce una deuda en el sentido de querer considerarla como existente contra el que la reconoce”.

La legislación vigente no prevé esta figura, pero sí viene reconocida y desarrollada por la Jurisprudencia, resultando por tanto plenamente aceptada en nuestro sistema y con total valor probatorio.

¿Para qué sirve un reconocimiento de deuda?

En las circunstancias en las que nos encontramos hoy en día en España, en las que los empresarios y profesionales se ven obligados con demasiada frecuencia a “perseguir” a sus clientes para obtener el cobro de lo debido, resulta muy beneficioso contar con un documento en el que el deudor reconoce deber la cantidad correspondiente, y que ese documento sea admitido por los órganos judiciales como plenamente válido.

Si se posee esta declaración del cliente, no será necesario llevar a cabo ninguna actuación más de acreditación de la existencia del contrato u obligación que origina el nacimiento de la deuda, ni siquiera aun cuando el documento que contenga el reconocimiento no indique expresamente cuál es esa causa.

Esta circunstancia se deriva del contenido del artículo 1277 del Código Civil, que establece que “aunque la causa no se exprese en el contrato, se presume que existe y que es lícita mientras el deudor no pruebe lo contrario”.

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Por consiguiente, existiendo un reconocimiento, se presume que la deuda existe, así como también su negocio causal, aunque nada se diga del mismo en el documento, debiendo ser el obligado el que, si desea oponerse a la reclamación que se le realiza, pruebe que no existe la deuda, el contrato, o ninguno de los dos.

existiendo un reconocimiento, se presume que la deuda existe, así como también su negocio causal, aunque nada se diga del mismo en el documento, debiendo ser el obligado el que, si desea oponerse a la reclamación que se le realiza, pruebe que no existe la deuda, el contrato, o ninguno de los dos.

¿Qué forma y contenido debe tener un reconocimiento de deuda?

Este tipo de declaraciones admiten la libertad de forma de manera plena. Eso quiere decir que puede realizarse un reconocimiento de deuda de forma verbal o escrita, y en este último caso, en documento público o privado.

En todos estos supuestos es válido el reconocimiento pero, eso sí, es muy recomendable realizarlo de la manera más fehaciente posible, para evitar encontrarnos en la necesidad de desarrollar una actividad probatoria ante los juzgados encaminada a demostrar la existencia de tal reconocimiento.

el reconocimiento pero, eso sí, es muy recomendable realizarlo de la manera más fehaciente posible, para evitar encontrarnos en la necesidad de desarrollar una actividad probatoria ante los juzgados encaminada a demostrar la existencia de tal reconocimiento.

De hecho, un reconocimiento realizado en documento elevado a público, no solamente exime de probar cualquier otro extremo relacionado con la existencia de la deuda y de su causa, así como, por supuesto, del propio reconocimiento de cuya existencia da fe el notario, sino que además, en virtud del artículo 517.2.4º de la Ley de Enjuiciamiento Civil, dicho título lleva aparejada ejecución:

“Las escrituras públicas, con tal que sea primera copia; o si es segunda que esté dada en virtud de mandamiento judicial y con citación de la persona a quien deba perjudicar, o de su causante, o que se expida con la conformidad de todas las partes”.

En cuanto al contenido, tampoco se exige por parte de la Jurisprudencia, y mucho menos de norma escrita alguna, un determinado patrón o información que deba incluirse en un reconocimiento de deuda. No obstante, sí podemos dar unas cuantas indicaciones en cuanto al contenido que es conveniente introducir en el reconocimiento:

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  • Es importante expresar en el documento los datos de identificación de acreedor y deudor, de modo que no quepa duda después sobre quién es la persona que debe y a quién.
  • Tan importante como lo anterior, es indicar de manera indubitada la cuantía sobre la que se hace el reconocimiento. Si hablamos de negocios internacionales, hay que especificar la moneda para evitar también futuros conflictos. Por último, no está de más desglosar la cantidad en principal e intereses u otro tipo de conceptos, si bien esto resulta beneficioso a efectos meramente aclaratorios.
  • El vencimiento: Es cierto que si no se dice nada respecto al momento en que ha de cumplirse la obligación de pago, habría que hacer una interpretación según las reglas generales de las obligaciones y contratos, pero precisamente para evitar discrepancias en este sentido, es más que recomendable incluir en el reconocimiento de deuda el momento en el que el deudor se compromete a satisfacerla o el término máximo.
  • Finalmente, es recomendable consignar el lugar y fecha de la firma del reconocimiento, así como, por supuesto, la firma del deudor o del representante de la entidad deudora.

¿Hay distinta clases de reconocimiento de deuda?

Nuestra Jurisprudencia distingue los casos en que el reconocimiento contiene la causa que da origen al nacimiento de la deuda, y los que no. Así, la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de Marzo de 2002 nos recuerda que todo negocio en nuestro Ordenamiento debe ser causal y nunca abstracto, de modo que siempre ha de existir una causa y origen del mismo, aunque eso sí, no siempre tiene por qué incluirse de forma expresa dicha causa en el contrato o documento que plasme el negocio.

De este modo, cabe hablar de reconocimientos de deuda en los que se hace mención expresa a la causa de los mismos, o sea, al contrato o relación anterior que dio origen al nacimiento de la obligación de pago, aquéllos en los que se manifieste en el documento de manera genérica, y por último encontramos los reconocimientos en los que no se expresa de ninguna manera nada respecto de la causa.

Una vez más, debemos acudir al artículo 1277 del Código Civil para encontrar la apoyatura que otorgue legalidad a los dos últimos tipos de reconocimientos citados, y especialmente al tercero, presumiendo, en su virtud, que la causa existe y que es lícita mientras el deudor no pruebe lo contrario.

presumiendo, en su virtud, que la causa existe y que es lícita mientras el deudor no pruebe lo contrario.

II. El reconocimiento de deuda y los ficheros de morosidad.

¿Tener un reconocimiento de deuda es definitivo para poder cobrar?

Seamos sinceros y claros: Hoy en día vivimos en una época de crecimiento vertiginoso de la morosidad (aunque en los últimos tres años se haya apaciguado algo), y por tanto, los medios que anteriormente a la época de crisis eran concluyentes para obtener el recobro de lo debido, en la actualidad son eludidos de un modo u otro por los deudores. Respecto a dichos medios, los puedes conocer mejor en nuestro post “Cobranza extrajudicial de impagos”.

los medios que anteriormente a la época de crisis eran concluyentes para obtener el recobro de lo debido, en la actualidad son eludidos de un modo u otro por los deudores.

El reconocimiento de deuda, como decimos desde el inicio de este post, es un documento que nos acredita de manera muy sólida la existencia de nuestro crédito, por lo que disponer de uno nos sitúa en la línea de salida de cualquier procedimiento de recobro, judicial o extrajudicial, para poder reclamar al deudor el pago sin apenas temor a que nos pueda rebatir la verosimilitud de la concurrencia de la deuda.

No obstante, el hecho de que podamos iniciar el proceso de reclamación por la vía que más nos convenza con la confianza de tener bien acreditado nuestro crédito, no implica que finalmente vayamos a cobrarlo… Antes bien, los procedimientos de reclamación se han venido revelando como largos, costosos e ineficaces, tanto en su aspecto extrajudicial como judicial.

¿Qué método es el más conveniente para reclamar un impago si tengo un reconocimiento de deuda?

El hecho de contar con un reconocimiento no implica de por sí que se abra un procedimiento para el recobro más eficaz que los demás, por lo que habría que preguntarse cuál es, en general, el modo de cobrar la deuda que resulte más eficaz, cómodo y barato.

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Por eso la posibilidad de usar ICIRED cuando se ostenta un reconocimiento de deuda ha cobrado mucha fuerza desde que este fichero de morosidad entró en funcionamiento.

la posibilidad de usar ICIRED cuando se ostenta un reconocimiento de deuda ha cobrado mucha fuerza desde que este fichero de morosidad entró en funcionamiento.

Teniendo tan fuertemente acreditada la existencia del crédito mediante el reconocimiento, el acreedor tan sólo tendría que facilitar ese documento por medio de la web de ICIRED, y ver cómo se van desarrollando las actividades de reclamación y publicación que el fichero lleva a cabo, y que explicamos pormenorizadamente en nuestro post “Cobrar deudas es fácil con ICIRED”.

El resultado sería contar con un procedimiento extrajudicial dinámico, a un muy bajo coste, con un índice de éxito alto y con otras ventajas adicionales como la posibilidad de recuperar el IVA de las facturas impagadas (si quieres saber más de esta posibilidad, consulta nuestro post “Objetivo: Cobrar IVA”), dejando en todo caso abierta la puerta a la vía judicial.

La acreditación de la existencia del crédito es muy importante, y contar con un reconocimiento de deuda resulta más que aconsejable para ello, pero para dirigir los esfuerzos en el recobro en una dirección que no resulte agotadora y costosa, la mejor opción es acudir a la web de ICIRED y consultar sus servicios. Si tienes dudas o necesitas una aclaración de cualquier tipo, también puedes llamarnos gratis al 912 668 043, o enviar tus dudas y cuestiones al correo [email protected]

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